Como les comenté en una entrada anterior, lo quiero todo. Eso sí, no es nada fácil. En el medio del asunto una como que se pierde, porque el quererlo todo: un marido, hijos y una carrera quiere decir que tienes tres amos. Lo peor es que muchas veces tiran y jalan para diferentes lados y en el medio del tira y jala una puede perderse. Eso de tener hijos, marido y trabajo y a la vez desear desarrollarse como persona, seguir sus deseos más íntimos, eso mis amigas, no es para la débil de espíritu. Es muy fácil rendirse.
Digo que sólo a veces esos tres jalan para su lado, pero mientras más lo pienso, más parece que los tres están tirando para un lado distinto siempre. Y en el medio estamos nosotras. Los tres requieren tiempo, los tres requieren pensamiento y los tres requieren todas nuestras energías. Y mientras cumplimos los deseos de estos tres amos, en algún momento de esos pocos que tenemos durante el día, quizás cuando fuimos al baño en el trabajo (porque en la casa siempre alguien se antoja de algo cuando estamos en el baño) en ese pequeño espacio de tiempo, nos acordamos de un sueño que tuvimos una vez. Quizás pensamos en ese lugar que quisimos visitar y nunca llegamos a hacerlo o de nuestra casa perfecta, la cual ahora no podemos tener porque se va el dinero en mantener la familia o porque no es apta para criar niños, el legado que deseamos dejar en el mundo o de aquello que quisimos aprender, pero… ¿¡cómo hacemos el tiempo para clases y estudios!?
Si un hombre lee esta entrada, quizás pensará que esto es una exageración. Incluso, si una mujer sin hijos lo lee, puede que piense lo mismo. Pero, si ya tienes al marido, los hijos y trabajas, sabes muy bien de lo que estoy hablando. De hecho, estoy lo estoy escribiendo a las 11:22 de la noche, entre bostezo y bostezo, luego de estar de pie desde las 7:30 a.m. un sábado y pasar todo el día con mi marido y los niños, cosechando e iendo de compras. Mi marido estaba cansado y se acostó. Yo estoy cansada y boté la basura, fregué y saqué un tiempito para escribir.
Y entonces, cúal es la solución. Quizás entre varias podamos juntar sugerencias y ayudarnos así unas a otras. Yo voy a comenzar compartiendo lo que ha funcionado para mi:
1.¿Quién limpia?: A veces pienso que le debemos nuesto matrimonio a la señora que nos ayuda con la limpieza. Muy pocas veces esa partida es negociable en mi casa, ya que si la casa está sucia no estoy feliz y yo ciertamente no tengo tiempo para limpiezas profundas. Total, lo que ella hace en medio día, a mi me toma tres.
2.Un día libre: Negociar un día libre cada tanto puede ser muy terapéutico. Para asegurarte de cogerlo y sacarle provecho, a veces es bueno apuntarse para tomar clases de algo que nos interese y que nos resulte divertido. Así te sientes obligada a asistir. OJO: el punto no es conseguir un cuarto amo de gratis, sino tener un tiempo para ti.
3.Apoyo: siempre es bueno tener amistades que te recuerden quien eras antes de entrar al maravilloso mundo de los adultos (¿recuerdas cuando pensabas que todo era mucho más fácil en esta etapa y te morías por ser mamá para darte la gran vida?) Hace unos días una amiga me pidió de favor que mantuviera vivo su deseo de irse a pintar a una colonia de artistas donde todas sean mujeres. Ella tiene dos hijos varones y un marido. “Demasiada testosterona junta”, asegura ella. En algún momento por poco se convierte en pintora profesional. Pero, en el trajín diario se le había olvidado que quería algo así de simple. En estos días se lo acordaré otra vez.
4.¿Qué quieres? ¿Con qué sueñas? Mantén tu meta fija. Quizás no puedes lograr lo que deseas ahora mismo, pero sí de aquí a tres años o tal vez cuando los niños vayan a la escuela o la universidad. Lo importante es no perder de vista la meta.
5.Recuerda que estás creciendo: Hace poco leí este concepto y me pareció muy adecuado. Las madres tenemos que recordar que las relaciones con nuestros hijos y nuestro cónyugue nos ayudan a crecer. Así que, si nos ha ido a tu clase de yoga porque acabas de tener un hijo, no te preocupes, tú proceso no se ha atrasado. De hecho, ¡seguramente estés en el “fast track”!
Bueno, queridas amigas, en resumidas cuentas, no es fácil criar en estos tiempos. pero quizás con el apoyo de todas, podemos hacerlo más llevadero. Así, cada vez tenemos más mujeres que sí logran tenerlo todo. Cuando vemos ejemplo de esto nos beneficiamos todas y se beneficia nuestro planeta.

Criar en estos tiempos… A veces pienso que es como que ir en contra de la corriente, o de lo que espera la sociedad de nosotras. Por que es que por lo menos desde mi punto de vista, mi hijo, mi marido y mi papa (los tres hombres que componen mi familia, que vivimos bajo el mismo techo…) son parte de mi vida y no mi vida. Entiendes a lo que me refiero, es como que ellos esperan que ellos sean todo para ti y que solo eso es suficiente y pues no, no lo es.
Asi que a seguir trabajando con todo esto. Todo sea por nuestros sueños y los que nos hace ser las personas que queremos ser.
Así mismo es. Para las próximas generaciones de mujeres los retos serán otros. Por ahora este es el nuestro y como bien dices, ¡a soñar y a hacer!